Un médico garantiza nuestra salud y bienestar. Cuidarnos es importante, sobre todo en tiempos de pandemia, pero también lo es cuidar el bolsillo y mantener sanas nuestras finanzas con la ayuda de un experto.

Hablamos de un asesor financiero, pero no uno cualquiera. Debe entender tus necesidades, conocer el mercado y las legislaciones correspondientes y trazar un plan acorde con tus metas personales, sobre todo en momentos de pandemia e incertidumbre.

Se necesita un buen asesor financiero para saber en dónde estás y a dónde vas, afirma Charlie Morris, fundador y CEO de Trusted Advisors. “Es importante identificar debilidades patrimoniales, deficiencias organizacionales y definir metas cualitativas y cuantitativas”, agrega. Con más de 25 años de experiencia en el mercado, Morris ha encontrado que la mayoría de las personas no sabe ordenar sus ingresos y egresos personales y corporativos, tampoco han recibido una orientación adecuada, lo que deriva en una mala administración y una corta capacidad de ahorro.

“Hay asesores que solo venden productos financieros y no ofrecen un acompañamiento integral al cliente. En Trusted Advisors lo ayudamos a tener una visión de su futuro patrimonial”, apunta el fundador. Lo primero que hace el asesor financiero es un diagnóstico para conocer la situación financiera actual del cliente, luego de comprender cuáles son sus necesidades y metas personales, entre las que están la educación de los hijos, jubilarse, viajar o adquirir alguna empresa o propiedad, se define una hoja de ruta cuyo fin es optimizar el patrimonio, a largo plazo.

El diagnóstico para establecer los primeros pasos a seguir toma una semana. Luego el asesor acompaña al cliente en el cumplimiento de sus metas y ofrece su apoyo integral en todo momento. Para Morris, un buen asesor financiero se convierte también en un buen amigo.

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